Lo sporco affare degli aiuti USA a Cuba

Luis Domínguez Castellano

Quando si presta aiuto, sia a livello personale, statale o internazionale, si presuppone che esista una motivazione altruistica e solidale, non un calcolo politico e provocatorio. Questa lezione il governo USA non la conosce o la contraddice in piena coscienza con le sue azioni a Cuba.

Da ottobre ha annunciato con gran clamore un aiuto valutato in 3 milioni di $ che, alla data di febbraio, non si è ancora completamente materializzato e consiste in pacchi di cibo e prodotti per l’igiene personale per un gruppo limitato di persone. Abusando del monopolio dei mezzi di comunicazione, il governo USA e la sua ambasciata si pongono l’ingannevole obiettivo di cercare di contrapporre questo gesto presumibilmente salvifico con lo sforzo immane del governo cubano, l’immenso contributo solidale della popolazione cubana e l’importante aiuto internazionale che è arrivato fin dai primi giorni dopo l’uragano che ha devastato la regione orientale del Paese.

Non si preoccupano di contrapporlo ai 5 miliardi di $ che il blocco economico costa annualmente a Cuba.

I numeri sono spesso ingannevoli. Nel 2022, il governo USA ha offerto un aiuto stimato in 500000 $ in occasione dell’incendio dei depositi di carburante a Matanzas. L’aiuto è arrivato a febbraio 2023 ed era composto da 100 tute specializzate per vigili del fuoco. Ogni aiuto è sempre apprezzato e in quel momento è stato giustamente riconosciuto. Ma qualsiasi cubano con un minimo di dimestichezza matematica può calcolare che quanto offerto equivale a tute che costerebbero presumibilmente 5000 $ l’una, mentre gli esperti sanno che questi articoli si ottengono in altri mercati a prezzi di poche centinaia di dollari. È solo un dato.

I tre milioni annunciati dal governo USA a ottobre sono stati accettati, come ha riconosciuto il governo cubano, tra le altre ragioni, perché si sa che questi fondi provengono dalle contribuzioni fiscali del popolo USA, con il quale Cuba non ha alcuna divergenza. Non provengono dalle tasche personali di nessuno degli aggressori anticubani che martirizzano il nostro Paese. Resta da vedere a quanto saranno valutati ora quelle borse di cibo, pacchi di prodotti per l’igiene e altri beni, che naturalmente sono benefici per le persone che li ricevono, e tutto indica che sono benefici anche per coloro che stanno facendo affari con registri contabili così sopravvalutati.

Gli aiuti esteri che arrivano a Cuba vengono ricevuti, organizzati e distribuiti ai destinatari secondo norme e pratiche nazionali ben consolidate, una lunga esperienza e una comprovata efficacia, oltre ad un ampio riconoscimento internazionale. Si lavora e si coordina con entità di comprovata esperienza nel Paese, come le organizzazioni religiose. Ogni riferimento del governo USA, della sua ambasciata o dei loro pappagalli vestiti da giornalisti sulla marginalizzazione delle autorità cubane è pura fantasia per creduloni.


El negocio sucio de la ayuda estadounidense a Cuba

Por: Luis Domínguez Castellano

Cuando se presta ayuda, sea personal, estatal o internacional, se supone que exista una motivación altruista y solidaria, no un cálculo político y provocador. Esa lección no la conoce o la contradice a plena conciencia el gobierno de los Estados Unidos con su actuación en Cuba.

Anunció desde octubre, con bombo y platillo, una ayuda que cotiza en 3 millones de dólares y que, a la altura de febrero, no se ha materializado enteramente y consiste en paquetes de comida y otros de aseo para un grupo limitado de personas. Abusando del monopolio de los medios de comunicación, el gobierno estadounidense y su embajada se trazan la meta engañosa de intentar contrastar ese gesto supuestamente rescatador con el esfuerzo descomunal del gobierno cubano, el inmenso aporte solidario de la población cubana y la importante ayuda internacional que ha estado llegado desde los primeros días después del huracán que asoló la región oriental del país.

No se toman el trabajo de contrastarlo con los 5 mil millones de dólares que cuesta a Cuba anualmente el bloqueo económico.

Los números son muchas veces tramposos. En 2022, el gobierno de Estados Unidos ofreció una ayuda cotizada en 500 mil dólares con motivo del incendio de los depósitos de combustible en Matanzas. La ayuda llegó en febrero de 2023 y consistió en 100 trajes especializados de bomberos. Siempre se agradece toda ayuda y en aquel momento se reconoció justamente. Pero cualquier cubano con chispa matemática podrá calcular que lo brindado equivale a trajes que costarían supuestamente 5 mil dólares cada uno y los expertos conocen que estos se obtienen en otros mercados a precios de cientos de dólares. Es solo un dato.

Los tres millones anunciados por el gobierno de Estados Unidos en octubre se aceptaron según reconoció el gobierno cubano, entre otros motivos, porque se sabe que ese dinero procede de las contribuciones de impuestos del pueblo estadounidense, con el cual Cuba no tiene discrepancia alguna. No procede del bolsillo particular de ninguno de los agresores anticubanos que martiriza a nuestro país. Está por ver en cuánto se cotizan ahora esas bolsas de comida, paquetes de aseos y otros bienes, que naturalmente son beneficiosos para las personas que las reciben, y todo indica que también son beneficiosos para quienes están haciendo negocio con registros contables tan sobrepreciados.

La ayuda extranjera que llega a Cuba se recibe, organiza y distribuye a los destinatarios conforme normas y prácticas nacionales bien establecidas, larga experiencia y probada eficacia, además de amplio reconocimiento internacional. Se trabaja y coordina con entidades de trayectoria reconocida en el país, como organizaciones religiosas. Toda referencia del gobierno de los Estados Unidos, de su embajada o de sus papagayos vestidos de periodistas sobre la marginalización de las autoridades cubanas es pura fantasía para incrédulos.

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