L’anticastrista Rosa María Payá è stata spinta dal Segretario di Stato USA, Marco Rubio, per entrare nella CIDH
Rosa María Payá, attivista anticastrista e attuale membro della Commissione Interamericana dei Diritti Umani (CIDH), ha effettuato negli ultimi mesi visite di carattere non istituzionale in Messico per incontrarsi con settori della destra locale, senza che vi sia traccia che abbia cercato di riunirsi con autorità messicane né che avesse una missione ufficiale nel Paese.
Uno dei suoi soggiorni è avvenuto il 22 gennaio, quando ha partecipato al forum “Cuba e America Latina, sei decenni di autoritarismo”, organizzato a Città del Messico dall’Università della Libertà, fondata dall’imprenditore Ricardo Salinas Pliego, e patrocinato dal Centro Ricardo Salinas Pliego. All’incontro sono intervenuti anche l’ex cancelliere Jorge Castañeda (2000-2003), lo scrittore Carlos Tello Díaz – bis-bisnipote di Porfirio Díaz – e la controrivoluzionaria María Werlau, di Archivo Cuba, con sede a Miami, tra gli altri.
Payá ha partecipato alla conferenza “La speranza della democrazia”, ma non ha diffuso la sua presenza sulle reti sociali, né ci sono registri dell’evento nei profili delle organizzazioni promotrici. A differenza di altre attività dei suoi membri in diversi Paesi, la CIDH non ha pubblicato comunicati né rapporti su un’eventuale agenda istituzionale di Payá in territorio messicano in quelle date.
Video diffusi dai partecipanti alla conferenza la mostrano mentre contesta il governo cubano e lo accusa di promuovere progetti regionali come il Foro di San Paolo e il cosiddetto socialismo del XXI secolo.
La partecipazione di Payá al forum patrocinato da Salinas Pliego avviene dopo che l’imprenditore ha presentato alla CIDH, a metà gennaio, una denuncia contro lo Stato messicano per presunta persecuzione politica e fiscale.
Fonti diplomatiche hanno segnalato che Payá ha effettuato almeno un altro viaggio precedente in Messico, anch’esso senza pubblicità. Non è noto se in queste visite sia entrata facendo uso delle immunità e dei privilegi che le spettano come membro della commissione o se lo abbia fatto in qualità di turista. Secondo lo statuto della CIDH, i suoi membri godono, dal momento della loro elezione e per tutta la durata del loro mandato, delle immunità riconosciute dal diritto internazionale agli agenti diplomatici, nonché dei privilegi necessari per l’esercizio delle loro funzioni.
La CIDH è composta da 7 membri indipendenti, eletti dall’Assemblea Generale dell’Organizzazione degli Stati Americani (OSA) a titolo personale, e non rappresentano i loro Paesi di origine o residenza. Payá, cittadina USA di origine cubana, ha assunto la carica il 1 gennaio, dopo essere stata eletta nel giugno 2025.
La sua candidatura è stata spinta dall’amministrazione del repubblicano Donald Trump e dal suo Segretario di Stato, Marco Rubio, anch’egli di origine cubana e vicino all’attivista. Il 26 marzo è stata formalmente nominata dal Dipartimento di Stato. Durante il processo, il Panel Indipendente per la Valutazione delle Candidature agli Organi del Sistema Interamericano dei Diritti Umani ha espresso preoccupazione per la sua appartenenza a “diverse organizzazioni della società civile durante il processo di elezione, e persino la volontà di continuare nella direzione di alcune di esse dopo essere stata eletta commissario”, il che, ha avvertito, potrebbe mettere in dubbio l’apparenza di indipendenza di fronte a un osservatore ragionevole.
Dalla sua designazione, Payá – figlia del dissidente cubano Oswaldo Payá, direttrice esecutiva della Fondazione per la Democrazia Panamericana e nata all’Avana nel 1989 – ha mantenuto un’intensa attività pubblica in forum e reti sociali con posizioni critiche verso il governo cubano.
Lo scorso dicembre ha pubblicato contenuti da Oslo, dove ha menzionato di aver accompagnato la venezuelana María Corina Machado a ricevere il Premio Nobel per la Pace. Il primo febbraio ha segnalato su Instagram che, settimane prima che il presidente Trump firmasse un ordine esecutivo per autorizzare dazi aggiuntivi verso i paesi che forniscono petrolio a Cuba, ha partecipato a Washington a una conferenza convocata da organizzazioni anticastriste, in cui ha qualificato l’isola come uno “Stato terrorista”.
Funcionaria de la CIDH vino a México a ‘discreta’ reunión contra Cuba
La anticastrista Rosa María Payá fue impulsada por el secretario de Estado de EU, Marco Rubio, para integrarse a la CIDH.
Arturo Sánchez Jiménez
Rosa María Payá, activista anticastrista y actual integrante de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), ha realizado en meses recientes visitas de carácter no institucional a México para reunirse con sectores de la derecha local, sin que haya constancia de que buscara reunirse con autoridades mexicanas ni de que tuviera alguna misión oficial en el país.
Una de sus estancias ocurrió el 22 de enero, cuando participó en el foro Cuba y América Latina, seis décadas de autoritarismo, organizado en la Ciudad de México por la Universidad de la Libertad, fundada por el empresario Ricardo Salinas Pliego, y patrocinado por el Centro Ricardo Salinas Pliego. En el encuentro intervinieron también el ex canciller Jorge Castañeda (2000-2003), el escritor Carlos Téllo Díaz –tataranieto de Porfirio Díaz– y la contrarrevolucionaria María Werlau, de Archivo Cuba, con sede en Miami, entre otros.
Payá participó con la charla La esperanza de la democracia, pero no difundió su presencia en redes sociales, ni hay registros del acto en los perfiles de las organizaciones auspiciantes. A diferencia de otras actividades de sus integrantes en distintos países, la CIDH no publicó comunicados ni reportes sobre una eventual agenda institucional de Payá en territorio mexicano en esas fechas.
Videos difundidos por asistentes a la conferencia la muestran cuestionando al gobierno cubano y señalándolo de impulsar proyectos regionales como el Foro de Sao Paulo y el llamado socialismo del siglo XXI.
La participación de Payá en el foro patrocinado por Salinas Pliego ocurre después de que el empresario presentó ante la CIDH, a mediados de enero, una denuncia contra el Estado mexicano por presunta persecución política y fiscal.
Fuentes diplomáticas señalaron que Payá realizó al menos otro viaje previo a México, también sin publicidad. No se conoce si en esas visitas ingresó haciendo uso de las inmunidades y privilegios que le corresponden como integrante de la comisión o si lo hizo en calidad de turista. De acuerdo con el estatuto de la CIDH, sus miembros gozan, desde el momento de su elección y mientras dure su mandato, de las inmunidades reconocidas por el derecho internacional a los agentes diplomáticos, así como de los privilegios necesarios para el desempeño de sus funciones.
La CIDH está integrada por siete miembros independientes, elegidos por la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) a título personal, y no representan a sus países de origen o residencia. Payá, ciudadana estadunidense de origen cubano, asumió el cargo el primero de enero, tras haber sido electa en junio de 2025.
Su candidatura fue impulsada por la administración del republicano Donald Trump y por su secretario de Estado, Marco Rubio, también de origen cubano y cercano a la activista. El 26 de marzo fue nominada formalmente por el Departamento de Estado. Durante el proceso, el Panel Independiente para la Evaluación de Candidaturas a los Órganos del Sistema Interamericano de Derechos Humanos expresó preocupación por su pertenencia a “diversas organizaciones de la sociedad civil durante el proceso de elección, e incluso la voluntad de continuar en la dirección de alguna de ellas luego de ser elegida comisionada”, lo que, advirtió, podría poner en duda la apariencia de independencia ante un observador razonable.
Desde su designación, Payá –hija del disidente cubano Oswaldo Payá, directora ejecutiva de la Fundación para la Democracia Panamericana y nacida en La Habana en 1989– ha mantenido una intensa actividad pública en foros y redes sociales con posiciones críticas hacia el gobierno cubano.
En diciembre pasado, publicó contenidos desde Oslo, donde mencionó que acompañó a la venezolana María Corina Machado a recibir el Premio Nobel de la Paz. El primero de febrero señaló en Instagram que, semanas antes de que el presidente Trump firmara una orden ejecutiva para autorizar aranceles adicionales a países que suministran petróleo a Cuba, participó en Washington en una conferencia convocada por organizaciones anticastristas, en la que calificó a la isla como un “Estado terrorista”.

