L’inquilino dello Studio Ovale ha creato una nuova coalizione militare con governi di destra dell’America Latina
Per semplificare il contenuto dell’agenda del Vertice di questo sabato tra il presidente USA e 12 mandatari di destra dell’America Latina, effettuata a Miami, la potremmo definire come: l’applicazione della Dottrina Monroe, con la creazione di una nuova coalizione militare per la regione.
L’ospite, naturalmente, non ha lesinato elogi per coloro che avevano accettato l’invito, e ha approfittato per «avvertire» alcuni riguardo al non permettere influenze della Cina nel commercio.
Abituato a offendere a destra e a manca, sebbene l’uditorio non potesse essere più legato al suo modo di pensare e agire, l’inquilino dello Studio Ovale ha esclamato: «Non imparerò la vostra maledetta lingua», cioè lo spagnolo.
Alcuni dei governanti presenti hanno ottenuto qualcosa in cambio della loro affinità con il magnate repubblicano, come l’appoggio incondizionato e reiterato per vincere la loro elezione, come nel caso del presidente Nasry Asfura, in Honduras; aiuto finanziario da Washington per un’economia in crisi, nel caso Javier Milei, in Argentina; e numerosi elogi alle loro politiche contro il crimine organizzato, come ha fatto con Nayib Bukele, di El Salvador.
Nel caso di Panama, il mandatario yankee ha avvertito il presidente, José Raúl Mulino, che «non permetterà influenza straniera» nel canale.
Trump ha pronunciato il discorso di apertura e ha firmato un documento per impulsare una nuova «coalizione militare» con questi Paesi, e poi è partito verso Dover, Delaware, dove avrebbe assistito all’omaggio a sei militari statunitensi che persero la vita nell’attuale guerra contro l’Iran.
La misma doctrina con diferente «collar»
El inquilino del Despacho Oval creó una nueva coalición militar con gobiernos de derecha de América Latina
Autor: Elson Concepción Pérez
Para simplificar el contenido de la agenda de la Cumbre de este sábado entre el presidente de Estados Unidos y 12 mandatarios de derecha de América Latina, efectuada en Miami, la podríamos definir como: la aplicación de la Doctrina Monroe, con la creación de una nueva coalición militar para la región.
El anfitrión, por supuesto, no escatimó halagos para quienes habían aceptado la invitación, y aprovechó para «advertir» a algunos en cuanto a no permitir influencias de China en el comercio.
Acostumbrado a ofender a diestra y siniestra, aunque el auditorio no podía ser más apegado a su modo de pensar y actuar, el inquilino del Despacho Oval exclamó: «No voy a aprender su maldito idioma», es decir, el español.
Algunos de los gobernantes presentes han obtenido algo a cambio de su afinidad con el magnate republicano, como el apoyo incondicional y reiterado para ganar su elección, como en el caso del presidente Nasry Asfura, en Honduras; ayuda financiera de Washington para una economía en crisis, en el caso Javier Milei, en Argentina; y numerosos elogios a sus políticas contra el crimen organizado, como hizo con Nayib Bukele, de El Salvador.
En el caso de Panamá, el mandatario yanqui advirtió al presidente, José Raúl Mulino, que «no permitirá influencia extranjera» en el canal.
Trump pronunció el discurso de apertura y firmó un documento para impulsar una nueva «coalición militar» con estos países, y luego partió hacia Dover, Delaware, donde asistiría al homenaje a seis militares estadounidenses que perdieron la vida en la actual guerra contra Irán.

