Algoritmi di dominazione: anatomia di un’operazione militare assistita dall’IA

Lo strumento di IA Claude di Anthropic, dispiegato sul terreno, ha avuto una funzione cognitiva, diventando un consulente tattico in tempo reale per i comandanti USA dispiegati a Caracas, durante l’attacco del 3 gennaio scorso.

Raúl Antonio Capote

Le informazioni sull’operazione sviluppata in Venezuela nell’ottobre del 2025 confermano una nuova realtà: la fusione operativa tra i grandi modelli linguistici (LLM) e i sistemi di intelligenza artificiale da combattimento sviluppati da Palantir.

Il successo è dipeso da un ecosistema integrato, un ingranaggio a tre livelli che ha lavorato in simbiosi: Claude e il Pentagono, mentre la colonna vertebrale è stata la piattaforma Maven di Palantir.

Concepita originariamente come il Progetto Maven del Pentagono, questa IA si è evoluta fino a diventare il «sistema operativo di intelligenza artificiale principale dell’Esercito degli Stati Uniti».

Non parliamo di un semplice chatbot: Maven è un sistema di comando e controllo progettato per accumulare e fondere dati massivi provenienti da molteplici fonti – satelliti, droni, segnali di intelligence, rapporti sul terreno – e, in modo autonomo, identificare e geolocalizzare obiettivi militari come veicoli, edifici o persone. Il Venezuela ha agito come il campo di prova che ha validato la sua efficacia.

Secondo report del Wall Street Journal, lo strumento di IA Claude di Anthropic, dispiegato sul terreno, non ha avuto una funzione cinetica – non ha premuto il grilletto – bensì cognitiva: ha processato e sintetizzato i terabyte di dati generati da Maven per proporre corsi d’azione, epurare la selezione di obiettivi e predire scenari di resistenza, diventando un consulente tattico in tempo reale per i comandanti USA dispiegati a Caracas.

L’associazione strategica annunciata nel novembre 2024 tra Palantir e Anthropic ha permesso di integrare ufficialmente i modelli all’interno dell’ecosistema classificato, consentendo al Pentagono di accedere alle capacità del primo in reti di livello di sicurezza IL6 (Impact Level 6), il più alto per operazioni segrete.

In essenza, Anthropic ha fornito il ragionamento avanzato, mentre Palantir ha apportato la piattaforma dati, la selezione dei bersagli e il dispiegamento tattico.

Tuttavia, non è stato tutto, al di là del sequestro del presidente legittimo e in carica della Repubblica Bolivariana del Venezuela, l’uso dell’IA in questa operazione ha scatenato una sofisticata battaglia cognitiva che, probabilmente, è stata orchestrata molto tempo prima.

La contaminazione dello spazio informativo è diventata un compito primordiale; un esempio eloquente: le immagini generate dall’IA di Maduro sequestrato che sono circolate viralmente prima e dopo l’operazione, suggeriscono una strategia deliberata di «guerra cognitiva offensiva».

L’obiettivo non era informare, ma destabilizzare, creare una «verità alternativa», frammentare la reazione sia interna in Venezuela, sia nella comunità internazionale, seminare il dubbio e l’incertezza.

È plausibile che Claude, o sistemi simili, siano stati utilizzati non solo per pianificare la missione, ma anche per generare e orchestrare campagne di disinformazione. La loro capacità di processare e generare linguaggio umano su larga scala ha permesso di inondare le reti sociali con narrative specifiche, analizzare la polarizzazione dell’opinione pubblica in tempo reale e suggerire i messaggi ottimali per influenzare settori chiave della società venezuelana o internazionale.

In Venezuela si è mostrata la perfetta sincronizzazione di un’operazione di forza con una campagna di intelligenza artificiale per processare intelligence, pianificare e manipolare la percezione pubblica.

Società come Palantir si stanno convertendo nei nuovi «signori tecnologici della guerra». È urgente che la comunità internazionale elabori norme vincolanti sull’uso di grandi modelli linguistici nei conflitti armati, prima che il fatto compiuto renda irreversibile questa nuova realtà.

Fonti: Izvestia, BBC, TASS, Manohar Parrikar Institute for Defence Studies and Analyses, Yeni Şafak.


Algoritmos de dominación: anatomía de una operación militar asistida por IA

 La herramienta de IA Claude de Anthropic, desplegada en el terreno, tuvo una función cognitiva, convirtiéndose en un asesor táctico en tiempo real para los comandantes estadounidenses desplegados en Caracas, durante el ataque del pasado 3 de enero

Autor: Raúl Antonio Capote 

La información sobre la operación desarrollada en Venezuela en octubre de 2025 confirma una nueva realidad: la fusión operativa entre los grandes modelos de lenguaje (LLM) y los sistemas de inteligencia artificial de combate desarrollados por Palantir.

El éxito dependió de un ecosistema integrado, un engranaje de tres niveles que trabajó en simbiosis: Claude y el Pentágono, mientras la columna vertebral fue la plataforma Maven de Palantir.

Concebida originalmente como el Proyecto Maven del Pentágono, esta IA evolucionó hasta convertirse en el «sistema operativo de inteligencia artificial principal del Ejército de Estados Unidos».

No hablamos de un simple chatbot: Maven es un sistema de mando y control diseñado para acumular y fusionar datos masivos provenientes de múltiples fuentes –satélites, drones, señales de inteligencia, informes sobre el terreno– y, de manera autónoma, identificar y geolocalizar objetivos militares como vehículos, edificios o personas. Venezuela actuó como el campo de pruebas que validó su eficacia. 

Según reportes del Wall Street Journal, la herramienta de IA Claude de Anthropic, desplegada en el terreno, no tuvo una función cinética –no apretó el gatillo–, sino cognitiva: procesó y sintetizó los terabytes de datos generados por Maven para proponer cursos de acción, depurar la selección de objetivos y predecir escenarios de resistencia, convirtiéndose en un asesor táctico en tiempo real para los comandantes estadounidenses desplegados en Caracas.

La asociación estratégica anunciada en noviembre de 2024 entre Palantir y Anthropic, permitió integrar oficialmente los modelos dentro del ecosistema clasificado, lo que permitió al Pentágono acceder a las capacidades del primero en redes de nivel de seguridad IL6 (Impact Level 6), el más alto para operaciones secretas.

En esencia, Anthropic proporcionó el razonamiento avanzado, mientras que Palantir aportó la plataforma de datos, la selección de blancos y el despliegue táctico.

Sin embargo, eso no fue todo, más allá del secuestro del presidente legítimo y en funciones de la República Bolivariana de Venezuela, el uso de la IA en esta operación desencadenó una sofisticada batalla cognitiva que, probablemente, fue orquestada mucho tiempo antes.

La contaminación del espacio informativo se convirtió en una tarea primordial; un ejemplo elocuente: las imágenes generadas por IA de Maduro secuestrado que circularon viralmente antes y después de la operación, sugieren una estrategia deliberada de «guerra cognitiva ofensiva».

El objetivo no era informar, sino desestabilizar, crear una «verdad alternativa», fragmentar la reacción tanto interna en Venezuela, como en la comunidad internacional, sembrar la duda y la incertidumbre.

Es plausible que Claude, o sistemas similares, fueran utilizados no solo para planificar la misión, sino también para generar y orquestar campañas de desinformación. Su capacidad para procesar y generar lenguaje humano a gran escala permitió inundar las redes sociales con narrativas específicas, analizar la polarización de la opinión pública en tiempo real y sugerir los mensajes óptimos para influir en sectores clave de la sociedad venezolana o internacional.

En Venezuela se mostró la perfecta sincronización de una operación de fuerza con una campaña de inteligencia artificial para procesar inteligencia, planificar y manipular la percepción pública.

Empresas como Palantir se están convirtiendo en los nuevos «señores tecnológicos de la guerra». Urge que la comunidad internacional elabore normas vinculantes sobre el uso de grandes modelos de lenguaje en conflictos armados, antes de que el hecho consumado vuelva irreversible esta nueva realidad.

Fuentes: Izvestia, BBC, TASS, Manohar Parrikar Instituto de Estudios y Análisis de Defensa, Yeni ?afak.

 

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