Mikel Bueno Urritzelki, storico e docente – Gara –
A settembre saranno otto mesi da quando Cuba subisce un blocco petrolifero eseguito dal regime genocida USA. Da allora, una sola nave russa ha scaricato petrolio nell’isola lo scorso aprile. Ovviamente, a tutti gli effetti insufficiente. Le conseguenze sociali ed economiche dell’assedio a cui hanno sottoposto Cuba, sia gli USA che i loro scagnozzi americani ed europei, così come l’inazione della cosiddetta comunità internazionale, che guarda dall’altra parte, sono catastrofiche.
Si sta producendo un genocidio silenzioso che dovrebbe essere denunciato quotidianamente. In questa occasione, il regime genocida yankee non ha bombardato né invaso Cuba. Non si vedono carri armati né aerei che massacrano e sterminano la popolazione civile come fa il suo figlio putativo, il regime genocida e coloniale sionista, in Palestina. La sua strategia è, tuttavia, più subdola. Il regime genocida USA sta cercando di trasformare Cuba in un immenso campo di concentramento, emulando e superando ciò che il sionismo sta facendo in Palestina.
Da quando il regime genocida yankee ha inasprito quest’anno il criminale blocco economico, commerciale e finanziario che Cuba subisce da più di 60 anni, la vita nell’isola sta diventando insostenibile. Non si deve romanticizzare la situazione attuale parlando dell’eroismo del popolo cubano, che resiste ai colpi genocidi del suo vicino imperialista “risolvendo”, come dicono i cubani, per poter continuare un altro giorno.
Il regime USA sta stringendo al massimo il cappio che ha messo al collo del popolo cubano. Il Segretario di Stato del regime yankee, Marco Rubio, ha appena affermato che non solo continueranno a mantenere la pressione, ma ha anche affermato che “ogni volta che creano un nuovo meccanismo per cercare di uscire dal cappio, glielo chiudiamo semplicemente”. E questi sono quelli che ci vengono venduti come paladini della libertà, della democrazia e dei diritti umani.
Questo cappio che promettono di stringere sempre di più si traduce nel fatto che gli ospedali non hanno energia per mantenere in vita migliaia di persone malate; non c’è carburante né per il trasporto di cibo né di persone; la popolazione subisce prolungati blackout elettrici, che si traducono, tra l’altro, nel non avere accesso diretto all’acqua potabile per giorni. Allo stesso modo, il cappio genocida ha fatto crollare le risorse economiche di un paese sottoposto a guerra economica per decenni. Eppure, nonostante siano mesi che non entra una goccia di petrolio, l’imperialismo genocida USA non è ancora riuscito a piegare il popolo cubano.
Cuba fu il primo popolo a subire i campi di concentramento per mano dell’imperialismo spagnolo. Ora, come padre putativo del sionismo genocida che ha trasformato Gaza nel più grande campo di concentramento all’aperto, il regime genocida USA intende creare il più grande campo di concentramento della storia dell’umanità, dove milioni di persone sono, ancora una volta, abbandonate al loro destino. Il sionismo ha una politica di sterminio per eliminare la popolazione palestinese e poter colonizzare il territorio; il regime genocida USA intende trasformare Cuba in una Gaza 2.0.
Gaza 2.0
Mikel Bueno Urritzelki, historiador y docente – Gara –
En septiembre se van a cumplir ocho meses desde que Cuba sufre un bloqueo petrolero ejecutado por el régimen genocida estadounidense. Desde entonces, un único buque ruso descargó petróleo en la isla el pasado abril. Obviamente, a todas luces insuficiente. Las consecuencias sociales y económicas del sitio al que han sometido a Cuba, tanto Estados Unidos como sus esbirros americanos y europeos, así como la inacción de la llamada comunidad internacional, que mira para otro lado, son catastróficas.
Se está produciendo un genocidio silencioso que debería ser denunciado diariamente. En esta ocasión, el régimen genocida yanqui no ha bombardeado ni invadido Cuba. No se ven tanques ni aviones masacrando y exterminando a la población civil como hace su hijo putativo, el también régimen genocida y colonial sionista, en Palestina. Su estrategia es, no obstante, más sibilina. El régimen genocida estadounidense está tratando de convertir a Cuba en un inmenso campo de concentración, emulando y superando lo que el sionismo hace en Palestina.
Desde que el régimen genocida yanqui agudizó este año el criminal bloqueo económico, comercial y financiero que sufre Cuba desde hace más de 60 años, la vida en la isla se está volviendo insostenible. No se debe romantizar la situación actual hablando de la heroicidad del pueblo cubano, que resiste los embistes genocidas de su vecino imperialista «resolviendo», como dicen los cubanos, para poder continuar otro día más.
El régimen estadounidense está apretando al máximo la soga que han puesto alrededor del cuello del pueblo cubano. El secretario de Estado del régimen yanqui, Marco Rubio, acaba de afirmar que no solo van a seguir manteniendo la presión, sino que afirmó, además, que «cada vez que crean un nuevo mecanismo para intentar salir de la soga, simplemente se lo cerramos». Y estos son los que nos venden como los adalides de la libertad, la democracia y los derechos humanos.
Esa soga que prometen ir cerrando cada vez más se traduce en que los hospitales no tienen energía para mantener con vida a miles de personas enfermas; no hay combustible ni para el transporte de alimentos ni de personas; la población sufre cortes de electricidad prolongados, lo que se traduce, entre otras cosas, en no tener acceso directo a agua potable durante días. Asimismo, la soga genocida ha hecho quebrar los recursos económicos de un país sometido a guerra económica durante décadas. Y aun así, pese a llevar meses sin que entre una gota de petróleo, el imperialismo genocida estadounidense todavía no ha logrado rendir al pueblo cubano.
Cuba fue el primer pueblo que sufrió los campos de concentración a manos del imperialismo español. Ahora, como padre putativo del sionismo genocida que convirtió Gaza en el mayor campo de concentración al aire libre, el régimen genocida estadounidense pretende crear el mayor campo de concentración de la historia de la humanidad, en donde millones de personas están, una vez más, abandonadas a su suerte. El sionismo tiene una política de exterminio para acabar con la población palestina y poder colonizar el territorio; el régimen genocida estadounidense pretende convertir Cuba en una Gaza 2.0.

