Gli USA vogliono lo scontro

Johana Tablada accusa gli USA, a Washington, di aumentare le tensioni e voler scatenare un possibile scontro militare contro Cuba

Cuba por Siempre

Johana Tablada, vicedirettrice della Direzione Generale per gli USA del Ministero degli Esteri cubano (MINREX), ha tenuto una conferenza stampa, nella capitale USA, per denunciare la politica di «massima pressione» adottata dagli USA verso Cuba, avvertendo che è pensata per «provocare fame, difficoltà economiche e soffocare la popolazione cubana» al fine di destabilizzare l’isola e, potenzialmente, «creare le condizioni per un possibile scontro militare». Secondo Tablada, questa strategia «potrebbe danneggiare sia Cuba che gli USA» senza raggiungere l’obiettivo di un cambio di regime.

Ha sottolineato che, dal 20 gennaio 2025, l’amministrazione USA ha intensificato la propria ostilità: «Abbiamo osservato come il governo USA abbia raddoppiato la sua politica di massima pressione e aggressione». Ha criticato la reinclusione di Cuba nella lista dei Paesi sponsor del terrorismo, avvenuta «appena sei ore dopo l’insediamento del nuovo governo, senza seguire il processo che in precedenza aveva concluso che Cuba non sponsorizza il terrorismo» e senza alcuna prova. Ha enfatizzato che le «14 nuove misure» imposte da quella data mirano a «danneggiare le relazioni, provocare una rottura e, a mio avviso, creare le condizioni per un possibile scontro militare», uno scenario che ha definito pericoloso per entrambi i Paesi.

La funzionaria ha indicato che le sanzioni, come la persecuzione di 54 imbarcazioni per aver trasportato petrolio a Cuba, hanno generato blackout e scarsità di medicinali, colpendo il sistema sanitario universale cubano, riconosciuto dall’OMS. «Non si possono perseguire le spedizioni di petrolio a Cuba e poi incolpare Cuba per i blackout o per la mancanza di medicinali», ha affermato. Ha inoltre avvertito che queste politiche potrebbero portare a una nuova ondata migratoria di massa simile a quella del periodo 2019–2024, quando «quasi un milione di cubani è arrivato negli USA» a causa dell’embargo e del Cuban Adjustment Act (Legge di Adeguamento Cubano), la cui possibile eliminazione ora minaccia di portare alla deportazione di migliaia di cubani.

Tablada ha denunciato l’«ingerenza aperta» degli USA, che veicolano «6,6 milioni di dollari» tramite il National Endowment for Democracy (NED) per programmi di cambio di regime a Cuba — il più alto budget di questo tipo nell’emisfero occidentale. «Questo non è solo uno spreco di denaro dei contribuenti USA, ma non riesce nemmeno a raggiungere l’obiettivo di rovesciare la rivoluzione cubana», ha dichiarato. Ha inoltre criticato l’embargo, condannato ogni anno dall’ONU con la sola opposizione di USA e Israele, definendolo «il sistema di misure coercitive unilaterali più lungo e completo al mondo».

Rispondendo a Ted Hessen di Reuters riguardo alle azioni dell’incaricato d’affari USA, Mike Hammer, Tablada lo ha accusato di «incitare apertamente le persone a scendere in piazza e di canalizzare fondi della USAID per il cambio di regime», violando la Convenzione di Vienna. Tuttavia, ha chiarito che Cuba non lo espellerà per ora, in quanto «le relazioni tra Cuba e USA non dipendono da un incaricato d’affari, ma da entrambi i popoli». Ha avvertito: «Non permetteremo ingerenze nei nostri affari interni, ma non seguiremo il piano di Marco Rubio, che non è il ministro degli Esteri di Cuba».

Rispondendo a Karen DeYoung del Washington Post, ha confermato che Cuba ha accettato 55 voli di deportazione dal 2017, ricevendo «quasi 50000 cubani», e continuerà a rispettare gli accordi migratori con un volo mensile, nonostante la sospensione dei dialoghi da parte USA. «Siamo noi quelli responsabili in questa vicenda, nonostante le provocazioni», ha dichiarato.

A Ryan Chua di Bloomberg ha detto: «Abbiamo inviato numerose note diplomatiche cercando il dialogo, ma non abbiamo avuto successo». Ha però ribadito la disponibilità di Cuba a dialogare: «Vogliamo un dialogo rispettoso con il presidente Trump, lontano dalle false notizie e da narrative prefabbricate».

In risposta a Prensa Latina, ha affermato: «La nostra disponibilità a dialogare con gli USA resta intatta, anche di fronte al comportamento ostile dell’incaricato d’affari».

Infine, ha invitato a una maggiore vigilanza pubblica sulla politica USA, influenzata da «un gruppo di interesse speciale che trae beneficio dall’impedire una relazione normale». Ha smentito narrazioni come le accuse di basi cinesi a Cuba o di tratta di persone nelle brigate mediche cubane, respinte anche da dirigenti caraibici. In chiusura ha esortato: «Quando qualcuno come Carlos Giménez afferma che Cuba sta attaccando Key West, contattate prima noi. Stiamo vivendo tempi difficili in cui le percezioni si trasformano in realtà, e nel caso di Cuba, le percezioni che si diffondono sono completamente fabbricate».


Johana Tablada acusa en Washington a EE.UU. de elevar las tensiones y querer desatar una posible confrontación militar contra Cuba   

 

Johanna Tablada, Subdirectora de la Dirección General de EE.UU. del MINREX de Cuba, ofreció una rueda de prensa en la capital estadounidense para denunciar la política de «máxima presión» de Estados Unidos hacia Cuba, alertando que está diseñada para «provocar hambre, dificultades económicas y asfixiar a la población cubana» con el fin de desestabilizar la isla y, potencialmente, «crear condiciones para una posible confrontación militar». Según Tablada, esta estrategia «podría dañar tanto a Cuba como a Estados Unidos» sin lograr el objetivo de cambio de régimen.

Destacó que, desde el 20 de enero de 2025, la administración estadounidense ha intensificado su hostilidad: «Hemos observado cómo el gobierno de Estados Unidos ha redoblado su política de máxima presión y agresión». Criticó la reinclusión de Cuba en la lista de estados patrocinadores del terrorismo, decidida «apenas seis horas después de que asumiera el nuevo gobierno, sin seguir el proceso que previamente había concluido que Cuba no patrocinaba el terrorismo» y sin evidencia. Enfatizó que las «14 nuevas medidas» impuestas desde esa fecha buscan «dañar las relaciones, provocar una ruptura y, en mi opinión, crear condiciones para una posible confrontación militar», un escenario que calificó como peligroso para ambos países.

La funcionaria señaló que las sanciones, como la persecución de 54 embarcaciones por transportar petróleo a Cuba, han generado apagones y escasez de medicamentos, afectando el sistema de salud universal cubano, reconocido por la OMS. «No se puede perseguir los envíos de petróleo a Cuba y luego culpar a Cuba por los apagones o la falta de medicamentos», afirmó. También advirtió que estas políticas podrían repetir la migración masiva de 2019-2024, cuando «casi un millón de cubanos llegaron a Estados Unidos» debido al embargo y el Cuban Adjustment Act (Ley de Ajuste Cubano), cuya eliminación ahora amenaza con deportaciones a miles de cubanos.

Tablada denunció la «injerencia abierta» de EE.UU., que canaliza «6,6 millones de dólares» a través del National Endowment for Democracy (NED) para programas de cambio de régimen en Cuba, el mayor presupuesto de este tipo en el hemisferio occidental. «Esto no solo es un desperdicio del dinero de los contribuyentes estadounidenses, sino que no logra los objetivos de derrocar la revolución cubana», afirmó. Además, criticó el embargo, condenado anualmente por la ONU con solo EE.UU. e Israel en contra, como el «sistema de medidas coercitivas unilaterales más largo y completo del mundo».

Respondiendo a Ted Hessen de Reuters sobre las acciones del encargado de negocios de EE.UU., Mike Hammer, Tablada acusó a este de «pedir abiertamente a las personas que salgan a la calle y canalizar fondos de USAID para el cambio de régimen», violando la Convención de Viena. Sin embargo, aclaró que Cuba no lo expulsará por ahora, ya que «las relaciones entre Cuba y Estados Unidos no dependen de un encargado de negocios, sino de ambos pueblos». Advirtió: «No permitiremos que se inmiscuyan en nuestros asuntos internos, pero no seguiremos el plan de Marco Rubio, quien no es el canciller de Cuba».

A Karen DeYoung de The Washington Post confirmó que Cuba ha aceptado 55 vuelos de deportación desde 2017, recibiendo «casi 50 000 cubanos», y continuará cumpliendo los acuerdos migratorios con un vuelo mensual, pese a la suspensión de diálogos por parte de EE.UU. «Somos el adulto en la sala, a pesar de las provocaciones», dijo.

A Ryan Chua de Bloomberg expresó: «Hemos enviado numerosas notas diplomáticas buscando diálogo, pero no hemos tenido éxito». Sin embargo, reiteró la voluntad de Cuba de dialogar: «Queremos un diálogo respetuoso con el presidente Trump, alejado de las noticias falsas y narrativas prefabricadas».

En respuesta a Prensa Latina, afirmó: «Nuestra disposición a hablar con Estados Unidos sigue intacta, incluso con el comportamiento hostil del encargado de negocios».

Finalmente, instó a un mayor escrutinio público sobre la política de EE.UU., influenciada por «un grupo de interés especial que se beneficia de evitar una relación normal». Desmintió narrativas como las acusaciones de bases chinas en Cuba o trata de personas en las brigadas médicas cubanas, respaldadas por líderes caribeños. En su cierre, exhortó: «Cuando alguien como Carlos Giménez diga que Cuba está atacando Key West, contáctennos primero. Estamos viviendo tiempos difíciles donde las percepciones se convierten en realidades, y en el caso de Cuba, las percepciones que se difunden son completamente fabricadas».

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